El ‘Desfile de la Hispanidad’ de Nueva York luego de dos años cancelados por la pandemia vuelve con todo su esplendor y con un mensaje renovado de “orgullo y dignidad” a la Quinta Avenida de Manhattan, este domingo 9 de octubre, en su edición número 58.
“Después de esta ausencia, estamos ansiosos por mostrarle a personas de todas partes del mundo, una parte de los países de los que venimos”, indicó el comité organizador en un comunicado.
Esta parada que por décadas siempre ha sido planificada, un día antes de ‘Columbus Day’, regresa a su ruta tradicional: entre la calle 44 hasta la calle 67, de la emblemática vía neoyorquina, a partir de las 12 del mediodía.
Por lo menos, 40 organizaciones culturales de todos los países de Suramérica, Centroamérica, el Caribe y España estarán presentes.
Alfonzo recordó que en la última edición de este evento en 2019, el llamado a los inmigrantes hispanos, era hacerse contar en el Censo 2020 para ser visibilizados. Ahora dos años después, con una tragedia de salud pública por el medio, es un grito “de orgullo y dignidad”, para dejar claro que es una comunidad “esencial” para Nueva York.
Se trata de una oportunidad en la cual las comunidades que representan el 29% de la población, de los 8,8 millones de habitantes de la Gran Manzana, realzan sus colores, el folklore y la cultura de todos los países de habla hispana.
Este desfile es considerado el máximo icono de las expresiones culturales que han desarrollado estas comunidades en la ciudad. Y además define el fin del Mes de la Herencia Hispana.
Contacto con las raíces
Con una historia de más de medio siglo, este desfile ha ido experimentando cambios generacionales. Al principio los participantes eran inmigrantes, pero ahora, toman parte protagónica sus hijos de primera y segunda generación, nacidos acá.
Para los voceros de Carrozas Venezuela la organización que por una década se ha encargado de la presencia de este país suramericano en esta parada, este año tiene una significación muy “poderosa”, tomando en consideración que en este instante existe una “explosión” de la migración venezolana hacia la Gran Manzana.
“Antes teníamos que esperar la participación de connacionales de otros estados y ciudades. Ahora tenemos una comunidad vibrante de una diáspora que quiere integrarse, que no cuenta con el apoyo de ninguna embajada, ni consulado, pero que ha colaborado con lo que puede, para hacer nuestra carroza más vistosa que nunca”, dijo Miriam Mavarez de la Fundación El Cocotero.
A juicio de la venezolana se trata de una oportunidad para que niños de su país que han sido “arrancados” de su cultura y su tierra, en un proceso migratorio forzado, tengan algún contacto con sus raíces.



