Requisitos de viaje a EE. UU. causan incertidumbre

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A health worker sanitizes a woman who waits for a COVID-19 rapid antigen test at a temporary health tent in Mexico City, on February 12, 2021. (Photo by ALFREDO ESTRELLA / AFP) (Photo by ALFREDO ESTRELLA/AFP via Getty Images)

Miles de personas (estadounidenses que viven en el extranjero y extranjeros que quieren visitar Estados Unidos) se enfrentan a las nuevas complejidades de los viajes vacacionales en la era de la COVID-19.

La propagación de la variante ómicron en la última semana aumentó aún más la incertidumbre. El jueves, el gobierno de Joe Biden acortó el plazo para que los viajeros internacionales con destino a Estados Unidos se sometan a una prueba de COVID-19 un día antes de su viaje, sin importar su estado de vacunación.

Esto provocó que los posibles viajeros calculen con nerviosismo si recibirán los resultados de las pruebas a tiempo para tomar sus vuelos o preocupados ante la posibilidad de que sus países de origen impongan prohibiciones de viaje más estrictas mientras están fuera.

Estados Unidos no llegó a imponer una cuarentena obligatoria de siete días a las llegadas, lo que, según muchos viajeros, habría arruinado sus planes. Tampoco cambió su estándar para la prueba de COVID-19 aceptable —la prueba de antígenos— a una PCR, cuyos resultados pueden tardar mucho más.

No obstante, el nuevo plazo de un día para hacerse la prueba, anunciado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, incrementó aún más el estrés previo al vuelo. Los expertos en salud pública afirmaron que había una buena razón para acortar el plazo de los resultados de las pruebas: detectaría más contagios entre los viajeros. Dado que los resultados de las pruebas de antígenos suelen estar disponibles en unas cuantas horas, debería ser posible hacerse una prueba y obtener los resultados en el plazo establecido.

“Una prueba negativa es una buena idea, sobre todo porque las personas con esquema de vacunación completo pueden transmitir el virus”, dijo Devi Sridhar, jefa del programa de salud pública mundial de la Universidad de Edimburgo; sin embargo, reconoció que el conjunto diversificado de restricciones a los viajes y la naturaleza cambiante de las normas estaban afectando en las personas.

Al mismo tiempo, los viajes entre Europa y Estados Unidos se han recuperado tras una pausa larga durante las primeras fases de la pandemia. Los vuelos entre Estados Unidos e Italia han estado llenos hasta hace unos días, y las reservaciones están casi al mismo nivel que en 2019, según un portavoz de Fiavet, la asociación de agentes de viajes italianos.

Para algunos estadounidenses que viven en el extranjero y que temen que las fronteras vuelvan a cerrarse si la variante ómicron resulta ser una amenaza letal, la solución es adelantar sus plazos de viaje. Los requisitos de las pruebas son estresantes, dijeron, pero no tanto como la posibilidad de que el gobierno de Biden acabe suspendiendo las rutas de viaje por completo.