Óscar dejó a su bebé en la ribera estadounidense del río Bravo y volvió a México para buscar a su esposa Tania. La niña, al verse sola, saltó al agua. Tania fue la única sobreviviente de la familia.
La salvadoreña Tania Vanessa Ávalos, su esposo Óscar Alberto Martínez Ramírez y su hija Valeria habían estado dos meses esperando poder pedir asilo en Estados Unidos. La espera en la calurosa ciudad de Matamoros (Tamaulipas, México) se les había hecho demasiado larga por lo que decidieron cruzar el río Bravo la tarde de este domingo.
Óscar Alberto, de 25 años, cruzó primero con su pequeña Valeria, de dos años y 11 meses. Según contó Tania a los medios locales, dejó a la niña en el lado estadounidense del río y cruzó de vuelta a México para ayudar a su esposa. Mientras él regresaba, Valeria se volvió a lanzar al agua y, cuando fue a rescatarla, la corriente arrastró a ambos río abajo.
#Tragedia #Migrantes Fuerte imagen de esta crisis migratoria que involucra a México, Estados Unidos y Centroamérica
Un padre y su hija murieron en su intento por llegar a EUA por el Río Bravo. Tenían 2 meses en un campamento esperando una cita para solicitar asilo humanitario. pic.twitter.com/tHltMEjCSF— Rosella Rosillo (@rosellarosillo) June 24, 2019
Tania sobrevivió gracias a la ayuda de otra persona pero vio desaparecer a su esposo y a su hija. Fue ella quien contó lo que había pasado a las autoridades, que activaron un protocolo de búsqueda de 12 horas. Los cuerpos del joven y de la menor aparecieron abrazados entre unas ramas a unos kilómetros del puente internacional de Matamoros, que une la localidad mexicana con su vecina estadounidense Brownsville, en Texas.
La imagen de los cuerpos abrazados, que generó un gran impacto en las redes sociales, demuestra que, cuando alcanzó a su hija, Óscar la metió dentro de su camiseta para que la corriente no se la volviera a llevar. Finalmente, el agua pudo con el peso y con la vida de ambos.



