Papa cita nuevo libro sobre abusos a monjas en advertencia a superiores

0
261

ROMA (AP) – El Papa Francisco llamó la atención el sábado (11 de diciembre) sobre un problema que el Vaticano ha tratado de minimizar durante mucho tiempo: los abusos de poder por parte de las madres superioras contra las monjas que, debido a sus votos de obediencia, no tienen más recurso que obedecer.

Durante una audiencia con miembros de la congregación vaticana para las órdenes religiosas, Francisco citó una nueva investigación sobre el problema escrita por un periodista de los medios de comunicación de la Santa Sede, Salvatore Cernuzio.

Francisco señaló que el libro, «Veil of Silence: Abusos, violencia, frustraciones en la vida religiosa femenina», no detalla casos «llamativos» de violencia y abusos «sino los abusos cotidianos que dañan la fuerza de la vocación».

El libro, publicado en Italia el mes pasado, contiene 11 casos de religiosas actuales o antiguas que sufrieron abusos a manos de sus superiores. La mayoría eran abusos psicológicos y espirituales, y a menudo provocaron que las mujeres abandonaran o fueran expulsadas de sus comunidades y se cuestionaran su fe en Dios y en la Iglesia. Algunas acabaron en la calle, otras encontraron refugio en un hogar para mujeres maltratadas.

El libro sigue a un artículo sobre el mismo tema publicado por la revista jesuita La Civilta Cattolica, aprobada por el Vaticano, en 2020, y a otros informes anteriores publicados en la revista femenina del Vaticano sobre los abusos sexuales de los sacerdotes contra las monjas y la explotación de éstas por parte de la jerarquía eclesiástica masculina a cambio de trabajo doméstico gratuito.

El nuevo libro desvela otra capa de las formas más insidiosas de abusos psicológicos cometidos por los superiores contra sus propias monjas, que durante mucho tiempo han estado cubiertas por un velo de secreto. Contiene un ensayo devastador de una de las mujeres de más alto rango en el Vaticano, la hermana Natalie Becquart, quien dijo que los casos deben obligar a la Iglesia a mirar la realidad, a veces tóxica, de la vida en las órdenes religiosas, atender a las víctimas y evitar que se produzcan futuros abusos.