Ha mejorado la vida de estudiantes en El Bronx, Chinatown y Mississippi, afectados por el cierre de escuelas y bibliotecas.
Cuando el COVID-19 obligó a las escuelas en la ciudad de Nueva York a cerrar el año pasado, la niña Daisy Hampton decidió ayudar a estudiantes que, sin computadoras en casa, tendrían dificultades para el aprendizaje remoto.
Hampton, quien entonces sólo tenía 12 años y estudiaba 7mo grado, al ver las noticias se dio cuenta de que algunos niños no tendrían acceso a computadoras ni internet. Así que tomó sus $200 dólares de las Girl Scouts y compró una computadora para Kimani, una chica en El Bronx.
“Ella estaba muy agradecida. Nos abrazamos rápidamente debido a COVID”, recordó Hampton. “Estaba sonriendo, haciendo preguntas. Estaba feliz. Su mamá también estaba muy feliz”. Fue el comienzo de una pasión en ciernes.
Hampton quería ayudar a más estudiantes como Kimani. Entonces, esta joven residente de Manhattan comenzó una página de GoFundMe que ya ahora ha recaudado más de $15,000 dólares.
Con la iniciativa @IncludingYou2 ha podido comprar y donar computadoras para tres escuelas públicas en El Bronx, y Mississippi y, la próxima semana, entregará 25 en el Chinatown de Manhattan.
“La admiro por su compasión y su arduo trabajo y por hacer que todos sientan que tienen un lugar en la mesa y en el aula”, dijo a ABC News su madre, Jennifer Hampton, quien personalmente donó $500 dólares a la causa al arrancar la recolección.
Daisy asegura que ha aprendido mucho en esta cruzada, al darse cuenta de lo afortunada que es. “Si no ves a nadie ayudando, tienes que estar preparado para asumir la responsabilidad, porque si no eres tú, ¿quién lo hará después?”, afirmó entusiasta.
Cuando cerraron las escuelas y bibliotecas en marzo del año pasado por la pandemia, el entonces Canciller escolar de NYC, Richard Carranza, reconoció que alrededor de un tercio, equivalente a 300 mil estudiantes de la ciudad, quizá no tenían los dispositivos necesarios, como computadoras, tabletas o acceso a internet de alta velocidad, o ni siquiera un espacio donde conectarse, pues vivían en refugios.
