(WJAR) – Usamos vendas para cubrir cortes y raspones, para ayudarlos a sanar.
Pero para los que tienen heridas crónicas, existe una preocupación real de infección.
Por eso, en el laboratorio de NanoBioingeniería del URI, el Dr. Dan Roxbury y su entonces estudiante de posgrado de ingeniería química, Mohammad Moein Safaee, idearon lo que llaman un vendaje inteligente.
«Básicamente, incrustamos los nanosensores dentro de la microfibra», explicó Roxbury.
La microfibra tiene el aspecto y el tacto de una gasa, pero tiene minúsculos sensores entretejidos.
Se ajusta y se coloca dentro de una venda y se pone sobre la herida.
«Se puede obtener una pequeña cantidad de, digamos, bacterias dañinas en la herida y podemos detectarla a través de los biomarcadores que ya están presentes dentro de la herida», dijo Roxbury, que afirmó que esto se utilizaría como herramienta de diagnóstico.
Un dispositivo independiente, sin cables, es el que ayuda a detectar cualquier infección.
«Si podemos detectarla a tiempo, podemos tratar esa herida de forma más adecuada y vigilarla de forma más apropiada», dijo Roxbury.
Y en el caso de las heridas diabéticas, eso podría significar menos antibióticos y evitar la amputación.
Roxbury dijo que, por ahora, los primeros resultados prometedores están en el laboratorio.
«La siguiente etapa es pasar a los estudios con animales», dijo Roxbury.
Y en llegar a un dispositivo inalámbrico que se pueda llevar puesto, como un reloj.
Más adelante, la esperanza es ésta: «Implementar esto en pequeñas vendas que realmente pueda usar cualquiera sería genial».



