Biden camina hacia una Guerra Fría larga contra Putin en Ucrania

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El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, reanuda este viernes la actividad en su país, tras regresar en la víspera de la cumbre de la OTAN celebrada en Madrid, con la perspectiva de enfrentarse a una segunda Guerra Fría con Rusia muy posiblemente de larga duración por la contienda en Ucrania.

Biden vuelve a su país tras dejar claro que EE.UU. es quien lidera en la OTAN, donde anunció un aumento de la presencia militar estadounidense en Europa, además de haber contribuido a levantar el bloqueo turco a la adhesión de Suecia y Finlandia a la Alianza.

Todo ello con el objetivo de proteger el territorio de la OTAN, que, según él mismo dijo en la rueda de prensa con la que cerró su asistencia a la cumbre de Madrid, ahora es una organización más fuerte y está más unida que antes de la guerra en Ucrania; un conflicto que distintos interlocutores han augurado que puede ir para largo.

Sin hablar de una fecha, el propio Biden insinuó que la contienda puede alargarse, cuando señaló que los aliados apoyarán a Kiev el tiempo que sea necesario.

El mandatario llegó a Madrid procedente de Elmau, en el sur de Alemania, donde tomó parte en la cumbre de los líderes G7, integrado por EE.UU., Alemania, Francia, Italia, el Reino Unido, Canadá y Japón, y de la Unión Europea.

En el encuentro en Alemania, los dirigentes de este club de los poderosos amplificaron su condena a Rusia y refrendaron su apoyo ilimitado a Ucrania.

En su agenda para el G7 Biden llevaba sanciones a Moscú, la propuesta de prohibir las importaciones de oro ruso y la imposición de imponer un precio tope al petróleo de ese país.

En su declaración final los siete países más industrializados del mundo establecieron la posibilidad de prohibir el transporte de crudo ruso a menos que su venta respete un precio máximo acordado con los socios internacionales.

Como Biden dijo más tarde en la OTAN: Rusia va a pagar un alto precio por la invasión de Ucrania.