El siguiente escenario es apocalíptico.
Que quede claro desde el principio que no es real. Pero solo imaginarlo es aterrador.
Un asteroide se acerca velozmente a la Tierra. Mide entre 100 y 300 metros y, de llegar a impactar nuestro planeta, liberaría entre 100,000 y 800,000 kilotones de energía, lo que causaría una gran devastación.
Como referencia, la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima tenía “solo” 15 kilotones.
La Red Internacional de Alerta de Asteroides (IAWN, por sus siglas en inglés), calcula que el asteroide pasará muy cerca de nosotros dentro de ocho años (el 29 de abril de 2027) y tendrá un 10% de posibilidades de embestir la Tierra.
Ante esta amenaza, los científicos tienen una misión contrarreloj: evitar una catástrofe sin precedentes en el planeta.
Calma. Como avanzamos, este panorama es ficticio.
En realidad, es parte de un ejercicio en el que durante esta semana participan astrónomos de distintas partes del mundo, reunidos en la Conferencia de Defensa Planetaria convocada por la Academia Internacional de Astronáutica en Washington D.C, Estados Unidos.
Dentro de la conferencia, uno de los puntos centrales es este simulacro diseñado por la NASA, en el que los expertos deben diseñar estrategias de preparación en caso de que algún día un asteroide se acerque peligrosamente a la Tierra de manera real.
“Esta es una amenaza que podría ocurrir, aunque es muy poco probable“, le dijo a la cadena NPR Paul Chodas, director del Centro de Estudios para Objetos Cercanos a la Tierra de la NASA (CNEOS, por sus siglas en inglés), quien diseñó el ejercicio.
“Nuestro objetivo es seguir todos los pasos que deberíamos llevar a cabo”, dice Chodas refiriéndose a cómo se preparan para un posible escenario real.
Misión: salvar el planeta
Según Chodas, el objetivo del simulacro es ajustar el sistema de toma de decisiones sobre cuál es la mejor manera de enfrentar este tipo de amenazas.
Aunque un plazo de ocho años para tomar una decisión parece bastante, Chodas advierte que, en realidad, es poco.
A diferencia de las misiones científicas en la que los investigadores eligen qué asteroide quieren analizar, en asuntos de defensa planetaria la situación es al contrario.
“Es el asteroide el que te elige a ti”, dice Chodas.
El reto de los astrónomos reunidos en Washington es realizar cálculos para determinar con precisión las características del asteroide y, a partir de ahí, proponer qué acciones tomar.
Entre las posibles estrategias para salvarnos del asteroide podría estar desviar su trayectoria con una nave o mediante una detonación nuclear.
Según el CNEOS el reto es desviar el asteroide sin fracturarlo, pues sus fragmentos podrían caer sobre la Tierra.
En caso de que el choque sea inminente, los planes deberían enfocarse en evacuar la zona del impacto.



