Los sujetos extorsionaron con $4,400 dólares a la familia de la chica para liberarla en un parque.
Un grupo de cuatro latinos fue condenado a 5 y 9 años de prisión por mantener como rehén a una mujer guatemalteca indocumentada que acababa de cruzar la frontera en Texas y se dirigía a California.
Ramiro Basaldua, de 35 años, y Álvaro Hernández, Rebecca Arévalo y Sarai Elizondo, los tres de 22 años, se declararon culpables de conspiración para albergar a una mujer guatemalteca y tomarla como rehén, anunció la fiscal federal Jennifer B. Lowery en un comunicado.
El juez de distrito Randy Crane sentenció a Hernández y Basaldúa a 5 años y 9 años y 2 meses de prisión, respectivamente, más tres años de libertad condicional supervisada. En el caso de Basaldua, el magistrado tuvo en cuenta los antecedentes penales del hispano, incluidas las condenas por delitos anteriores.
Elizondo y Arévalo habían sido condenados anteriormente a 57 y 46 meses, respectivamente.
Los cargos del grupo están relacionados con una guatemalteca indocumentada de 19 años que en marzo de 2017 entró al país por la frontera de Texas con la esperanza de reunirse con su hermano en California.
La guatemalteca tuvo que permanecer en varias casas de seguridad en el área del Valle del Río Grande hasta que Hernández y Arévalo finalmente la recogieron en Edinburg, Texas, y la llevaron a un hotel en la localidad texana de McAllen.
Desde el 22 de marzo hasta el 27 de marzo de 2017, los cuatro delincuentes condenados retuvieron a la víctima en la habitación del hotel contra su voluntad. Durante ese tiempo, Hernández y Basaldúa amenazaron a la migrante e hicieron llamadas de rescate a su hermano pidiendo dinero para salvarla.
Elizondo y Arévalo también trataron de hacer que la víctima pareciera más «americana» arreglándole el pelo, las cejas y las uñas, dijo el DOJ en el comunicado publicado el jueves.
El hermano de la víctima envió un total de 4.400 dólares para pagar su rescate. La víctima fue liberada posteriormente en un parque de McAllen.
Los cuatro hispanos son ciudadanos estadounidenses y están bajo la custodia de las autoridades federales.



