Vivió por 99 años con los órganos invertidos y nunca lo supo

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(CNN) — En un día de principios de marzo de 2018, con el ligero olor a formaldehído flotando en el aire, el estudiante de medicina Warren Nielsen, de 26 años, y cuatro de sus compañeros de clase prepararon un cadáver en el frío laboratorio de disección de la Oregon Health and Science University de Portland.

Grupos similares de cinco se reunieron alrededor de los cuerpos en las otras 15 mesas en la clase de anatomía, todos ansiosos por explorar los misterios del cuerpo humano que solo habían visto en los libros de texto.

El cadáver asignado al equipo de Nielsen era una mujer de 99 años que había muerto por causas naturales. Su nombre era Rose Marie Bentley, pero los estudiantes no lo sabían entonces. Para honrar y respetar la privacidad de aquellos que ofrecen sus cuerpos a la ciencia, no se brindan más detalles a los estudiantes de medicina sobre quién era la persona.

Pero pronto descubrirían que Bentley era especial, tan especial que se merecía un lugar único en la literatura médica y en los libros de historia.

¿La razón? Una condición llamada situs inversus con levocardia, en la cual la mayoría de los órganos vitales se invierten, casi como un espejo dentro del cuerpo. Eso, junto con una serie de otras anormalidades extrañas pero maravillosas, convirtieron a Bentley en una especie de unicornio médico.

“Creo que las probabilidades de encontrar a otra persona como ella pueden ser tan remotas como una de cada 50 millones”, dijo el profesor asistente Cameron Walker, quien imparte la clase de Fundamentos de Anatomía Clínica en la Universidad de Salud y Ciencia de Oregon. “No creo que ninguno de nosotros lo olvide, honestamente”.

‘Está totalmente al revés’

En este día de marzo, la tarea era abrir la cavidad torácica del cuerpo para examinar el corazón. No pasó mucho tiempo antes de que el grupo de Nielsen comenzara a cuestionar su incipiente conocimiento médico.

“A su corazón le faltaba una vena grande que normalmente está en el lado derecho”, dijo Nielsen. Desconcertado, él y su equipo llamaron a los profesores y les preguntaron: “¿Dónde está la vena cava interior? ¿Nos estamos perdiendo? ¿Estamos locos?”

“Y de cierto modo pusieron los ojos en blanco”, dijo Nielsen, “Se estaban preguntando: ¿cómo pueden estos estudiantes no verla? Y se acercaron y ahí es cuando comienza el bullicio. ‘Oh, Dios mío, ¡esto está totalmente al revés!’”.

Un cuerpo típico tiene una vena grande llamada vena cava que va por el lado derecho de la columna vertebral, curvándose debajo del hígado y vaciando sangre desoxigenada en el corazón.

La vena de Bentley estaba a la izquierda, y en lugar de terminar directamente en el corazón, lo cual es típico, “su vena continuó a través de su diafragma, a lo largo de las vértebras torácicas, hacia arriba y alrededor y sobre el arco aórtico y luego se vaciaba en el lado derecho de su corazón”, dijo Walker.

“Normalmente hablando, ninguno de nosotros tiene una vena que lo haga directamente”, agregó.

Esa no fue la única irregularidad que Walker y sus estudiantes encontraron en el cuerpo de Bentley.

Muchas venas que típicamente drenan el hígado y otras partes de la cavidad torácica faltaban o brotaban de un lugar inusual. Su pulmón derecho tenía solo dos lóbulos, en lugar de los tres estándar, mientras que la aurícula derecha de su corazón tenía el doble de tamaño normal.

“Y en lugar de tener un estómago a la izquierda, lo que es normal, su estómago estaba a la derecha”, dijo Walker. “Su hígado, que normalmente ocurre predominantemente a la derecha, estaba predominantemente a la izquierda. Su bazo estaba en el lado derecho en lugar de a la izquierda. Y luego el resto de su tracto digestivo, el colon ascendente, también estaba invertido”.

Las mutaciones en situs inversus con levocardia ocurren temprano, explicó Walker, posiblemente entre los 30 y 45 días de embarazo. Nadie sabe por qué.

La condición ocurre en solo 1 de cada 22.000 bebés y se asocia invariablemente con una cardiopatía congénita grave.

Debido a los defectos cardíacos, solo entre el 5% y el 13% viven más allá de los 5 años; los informes de casos mencionan a un niño de 13 años de edad y uno de 73 años que en ese momento era el segundo sobreviviente más largo.

Pero Bentley era una anomalía, uno de los pocos nacidos con la afección que no tenía defectos cardíacos, dijo Walker.

“Ese es casi seguramente el factor que más contribuyó a su larga vida”, dijo.

Y eso, junto con todas sus otras anormalidades anatómicas extremadamente raras, es lo que hace a Bentley una en 50 millones, estimó Walker.