Sanders promete acabar con redadas de ICE. ¿Qué más dijeron de inmigración en el debate demócrata?

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Activistas por los derechos migrantes critican que Biden proponga un programa de deportaciones similar al de Obama.

El bloque migratorio en el décimo debate demócrata de este domingo comenzó cuestionando al vicepresidence Joe Biden por las millones de deportaciones que tuvieron lugar bajo la Administración Obama. La inmigración no ha sido un tema de moda en los encuentros de este tipo pero en esta ocasión sí centraron parte del debate.

Biden aseguró que si llega la Casa Blanca no deportará a ningún indocumentado. Sin embargo, la afirmación que el exvicepresidente pronunció con contundencia tenía la amplia excepción de los delitos. “Esta es la misma basura que hizo Obama”, escribió la activista Erika Andiola en su cuenta de Twitter para denunciar que incluso “trabajar sin papeles puede ser un delito”.

Sanders no puso excepciones en su promesa estrella de la noche respecto a la inmigración: acabar con las redadas del servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) “el primer día de mi presidencia”. Dichas redadas sembraron el miedo entre la comunidad migrante después de que Donald Trump anunciara a bombo y platillo el pasado otoño que se llevarían a cabo de manera masiva.

Los aspirantes a la nominación demócrata entraron en conflicto cuando hablaron de la reforma de la ley de inmigración de 2007 que apoyaron los entonces senadores Ted Kennedy y Barack Obama y que Sanders rechazó bajo el argumento de que fomentaba la “esclavitud”. Biden negó que cualquiera de los dos demócratas mencionados hubieran estado dispuestos a apoyar una ley que convirtiera a los migrantes en esclavos.

Sanders habló, por su parte, de una reforma de inmigración “integral”, que -según él- es “lo que el pueblo estadounidense desea” y que supondría un vía para que “11 millones de indocumentados” consigan la ciudadanía. En este sentido y como paso previo, apuntó a ampliar el programa DACA para 1.8 millones de personas (jóvenes y sus padres).

En un debate menos agresivo que en ediciones anteriores -en los que había al menos seis candidatos-, tanto Sanders como Biden se enfocaron más en atacar a Trump. El senador de Vermont negó rotundamente que los demócratas estuvieran a favor de una “política de fronteras abiertas”, como muchas veces el presidente ha asegurado. El político progresista habló, en su lugar, de “fronteras humanas” que faciliten la tramitación de solicitudes de asilo.

Biden también se refirió a la política fronteriza al asegurar que no se necesita un muro limítrofe ya que “todas las personas humanas entran por los puntos de acceso”. El vicepresidente aboga por la suspensión del programa “Quédate en México“ que obliga a miles de solicitantes de asilo a esperar “al otro lado del río” Bravo que se resuelvan sus casos. Bajo su hipotética Administración, enviaría a jueces migratorios a la frontera para que “den soluciones inmediatas” para no tener que enviar a juicio a quienes vienen pidiendo protección en EEUU. “Y nadie, nadie debe ir a la cárcel mientras que espera su audiencia”, consideró.

La organización Raices Action, que aplaudió los minutos de debate dedicado a inmigración, lanzó un comunicado que puso en foco en el efecto que el coronavirus puede tener en los inmigrantes indocumentados. En este sentido, a la vez que pide respuestas, agradece que el sistema sanitario universal que propone Sanders incluya también a estos inmigrantes.

Respecto a Biden, aunque destacan positivamente su apoyo a las jurisdicciones santuario, le recriminan que piense continuar con la que llaman política de “las familias contra los criminales“. Raices se mostró alarmada ante una retórica con la que -según dicen- la Administración Obama deportó a tres millones de personas.