Providence En Español
Publicado el 07-12-2012

"La ciencia no puede ignorar a Dios”

Lemuel Aguayo, ingeniero puertorriqueño, habla sobre su trabajo y su experiencia como técnico de la NASA, donde ocupa el puesto de gerente de Proyectos en la estación Cabo Cañaveral, desarrollando programas multimillonarios de alta tecnología.

Por Arelis Peña Brito

PROVIDENCE.-Lemuel Aguayo es un ingeniero especializado en Ciencias y Matemáticas que además posee varias certificaciones de reconocimiento mundial. Ha formado parte de la NASA por casi 30 años y su posición actual como gerente de Proyectos en esa institución le permite estar en contacto con sofisticadas tecnologías, experimentos e investigaciones. Su trabajo, como suele ocurrir en el campo científico, se fundamenta en hechos tangibles, comprobables; sin embargo, hay algo que para él no necesita mayor explicación: Dios es el creador del Universo.

“Como científico, alguien que ha estudiado mucha ciencia y matemática, puedo afirmar que es difícil ignorar y decir que no ha habido alguien que haya diseñado esto. Incluso, muchos astronautas, cuando han llegado al espacio y ven tantas cosas extraordinarias, se fascinan y se preguntan cómo es posible que podamos negar la existencia de un ser superior tras el diseño de esto porque, es todo tan perfecto”, sostiene.

Aguayo, nativo de Puerto Rico y uno de varios hispanos que se destacan dentro de la National Scientist Association de Estados Unidos, conversó ampliamente con Providence en Español acerca de su trabajo, su experiencia y los planes que tiene la NASA para el futuro. A seguidas, los detalles de la entrevista:

Providence en Español (PEE): ¿Hay muchos latinos dentro de la NASA?

Lemuel Aguayo (LA) Sí, hay muchos latinos, especialmente de Puerto Rico, aunque algunos se retiraron. Muchos han salido de Puerto Rico porque hay una universidad -que en un tiempo era la única de ingeniería- en Mayagüez, vinieron a trabajar a la NASA y la organización se interesó porque estaban trabajando bien y desarrollando bien sus carreras, así que empezó a ir allá directamente a buscarlos para sus diferentes centros en Alabama, Houston y otros lugares.

En la NASA no hay discriminación ya que, como son del gobierno, ellos promueven la igualdad. Nuestro director en Washington, por ejemplo, es un hombre de color, y el sub de él, es una mujer. A ese respecto no hemos tenido problemas. Además de latinos hay también mucha gente de China, India, Pakistán, y de otros lugares del mundo.

PEE: ¿Cómo llegó a formar parte de la NASA?

LA: Yo me gradué en 1983, de una universidad que queda cerquita del Centro Espacial, con un bachillerato en Ingeniería Mecánica y otro en Matemáticas. Comencé en Cabo Cañaveral con un programa de las Fuerzas Navales y de ahí estuve unos años en California, y de regreso empecé con el programa del Centro Espacial. En ese tiempo, en 1981, fue que se disparó el primer transbordador, que fue el Discovery. En 1986 el ex-presidente de Estados Unidos Ronald Reagan abrió los comercios internacionalmente y empezó la llamada ‘Ronald Reagan Star Wars’. Como yo tenía experiencia en las Fuerzas Navales con los misiles, empecé a trabajar con el programa espacial y estábamos disparando satélites desde el Departamento de Defensa. En ese entonces yo tenía un ‘secret code’, para trabajar con satélites que hacen misiones secretas en el espacio. Yo hacía vigilancia de los rusos, China, Corea, Irán, Irak. Los satélites eran para ver exactamente lo que estaban buscando en la tierra otros satélites.

Trabajé casi dos años en ese programa con el transportador y de ahí me transferí al programa espacial de ‘shutle’, que es el del transportador, desde ahí hasta ahora he permanecido ahí por casi 26 años. Era ingeniero de Sistemas encargado de mantenimiento completo y de que todo estuviera preparado para las operaciones del transportador, comencé como ‘senior’ y luego pasé a ser gerente de ingeniería. Tenía un grupo de ingenieros eléctricos, mecánicos, civiles, que trabajaban para mí, en un equipo con muchos sistemas, donde procesábamos los componentes que volaban con el transportador.

PEE: ¿En qué consistía, específicamente, su papel en el manejo de los transbordadores espaciales?

LA: En el edificio de ensamblaje había cinco segmentos de 180 toneladas cada uno y nosotros teníamos que ensamblarlos, uno a la vez, y estaba también la plataforma de lanzamiento. Los poníamos juntos y luego de eso venía el tanque externo y luego el transportador. Eso lo hice por diez años y luego pasé a ser gerente de Proyectos. Nasa nos daba un proyecto y nosotros lo desarrollábamos, íbamos a las facilidades y decíamos lo que hacía falta, estimados, itinerarios, costos, tiempo. Nosotros iniciábamos y desarrollábamos todo el proyecto. Yo desarrollé una facilidad que costó 8 millones de dólares. Me tomó cinco años. Tuve otros de electricidad, civiles. Eso lo he hecho por los últimos diez años.

PEE: Con el regreso del transbordador “Endervoaur”, prácticamente se cierra un capítulo en la historia de la NASA. ¿Qué sigue ahora?

Estamos ahora trabajando en el “21st Century Spacing Program”, que es el siguiente paso de la NASA para el próximo programa espacial. Ellos están tratando de proveer las facilidades, la plataforma y todo lo necesario para comercializar el programa espacial, porque aparentemente muchas compañías que hoy existen y han hecho sus cohetes, han mejorado su eficiencia, y ellos no tienen gastar tanto dinero en producir un cohete eficiente que puedan disparar. Ahora, recientemente, Space X, no sólo disparó una cápsula con provisiones que llevó a la estación espacial internacional, sino que allá hasta pudieron empatar con el brazo canadiense y traer cosas de las que tenían que deshacerse. Esa cápsula regresó hasta la tierra y aterrizó en el Pacífico, y eso fue una compañía privada que lo hizo. El astronauta puertorriqueño Joe Acaba está en la estación ahora porque la NASA, como no tiene cohetes todavía, está tratando de desarrollar a través de la industria comercial, un cohete que trabaje bien. Estamos usando el “soyus” que es de los rusos, para disparar astronautas hasta la estación espacial, entonces tres suben y tres bajan. Esos cohetes los está desarrollando la empresa privada con estudios que ha hecho la NASA de diferentes formas de energía, líquidos y sólidos. Hemos hecho estudios con los “busters” y sabemos que trabajan, pero esos no pueden ir muy adentro en el espacio, van a una órbita un poco más baja.

Empieza una nueva era con la idea de tener astronautas que puedan estar viviendo en el espacio, que ya hemos demostrado que se puede y hemos probado que pueden vivir solo seis meses, porque una de las cosas que suceden es que, por la falta de gravedad, la espina dorsal puede extenderse. La espina dorsal crece dos o tres pulgadas cuando ellos van al espacio. Médicamente tienen que velar porque las vertebras mantengan sus proporciones. Ellos se ejercitan siempre, estos cambios pueden causarles distrofia muscular. Uno los ve cuando aterrizan en el “soyus”, que traen la cabeza un poco ladeada y les toma un poco de tiempo para que los músculos puedan volver a tener la fuerza para aguantar la cabeza. Muchos vienen en posición horizontal.



PEE: Hay muchos mitos en torno a la NASA. El ciudadano común, sobre todo el que no ha investigado por su cuenta, imagina todo lo que ve en las películas: seres extraterrestres, virus secretamente guardados, bases subterráneas, ¿qué tanto hay de cierto o falso en todo eso?

LA: Muchos astronautas han visto muchas cosas que son muy interesantes en el espacio, pero son cosas que ellos no pueden explicar, porque muchas veces ellos no pueden revelar las cosas que ven. Ellos están limitados acerca de las cosas que pueden compartir con otras personas. Cada vez que voy a la escuela es una de las primeras cosas que los estudiantes me preguntan y es de las cosas que la NASA trata de explicar. Por ejemplo, en Marte se ha encontrado agua, y eso es una combinación de hidrógeno y oxígeno, que son junto con el carbono, y otros elementos los que se necesitan para sobrevivir. A partir de ese hallazgo ellos han dicho que hubo vida en un tiempo en Marte, y por eso es que han disparado para ver y tomar fotos, tratando de ver si encuentran una bacteria o algo que pueda sobrevivir. Nos va a tomar de cinco a siete días para llegar a la luna fácilmente, pero para llegar a Marte nos va a tomar seis meses.



PEE: ¿A qué nivel están los planes para llegar hasta Marte?

LA: El concepto que NASA ha desarrollado hoy en día es que ellos tienen una máquina con la que pueden disparar un cohete hacia Marte y cuando esa máquina llegue a Marte con el CO2, pueden coger carbono, oxígeno, y con el hidrogeno pueden producir agua y aire, porque para cuando los astronautas lleguen a Marte esta máquina ya tendrá seis meses allí produciendo suficiente agua y oxigeno, de modo que ellos podrán regresar sin problemas. Ese es el concepto, porque son seis meses para ir y seis para regresar, pero la máquina les va a dar el agua y el oxígeno que necesiten.

PEE: Retomando la pregunta anterior, me gustaría insistir en cuanto a las formas de vida extraterrestres, si es que algo se puede revelar…

LA: Ellos han visto, muchos astronautas han visto cosas muy extrañas y han traído videos y todo, pero claro está, la NASA les dice que no pueden hablar o comentar sobre eso. Pero sí, yo mismo he visto videos de unas fuerzas bien extrañas, de luces moviéndose bien rápido y ellos no pueden comentar nada sobre el particular. Pero quien sabe, eso es lo que está buscando la NASA, saber si hay o no hay vida fuera de esta galaxia.

PEE: ¿Usted cree que la hay?

LA: Yo creo que sí, que la hay, tiene que haber, porque este Universo es tan grande. El Hubble ha tirado todas esas fotos, hay billones de estrellas. Eso es lo de NASA, descubrir, ver qué existe, cómo es posible, los gases, el espacio. Eso es lo que sigue motivando a los científicos, poder construir algo que puedan decir ‘esto es lo que tenemos’. Los científicos desarrollaron un modelo, un sistema, las fotos que hemos podido conseguir de los satélites son increíbles, especialmente del Hubble, llamado así en honor a uno de los primeros científicos que desarrolló un telescopio. Yo me acuerdo cuando ese telescopio vino, lo fui a ver en la plataforma de lanzamiento. Al principio se veían algunas fotografías medio borrosas, pero ellos, a través del transportador, enviaron astronautas que salieron y lo arreglaron. Ellos hicieron los cambios y las conexiones necesarias. Estas son cosas que sin el transportador no íbamos a poder hacer. Y no solamente eso. Los últimos dos años pudimos completar y construir la estación espacial, gracias al transportador.

PEE: ¿Hay algún programa educativo dentro de la NASA para dar respuesta a todas las inquietudes que generan esta institución y sus investigaciones?

LA: Por supuesto que sí. Yo mismo pertenezco a la Nasa Speakers Bureau, a través del cual nosotros vamos a las escuelas y universidades para hablar con los estudiantes. El programa en el que estoy se llama Science Technology, Engineering and Math. Yo hago presentaciones para escuelas públicas y privadas, en las que voy y hablo sobre el programa para motivar a los niños a que estudien Ciencias, Química, Física, Matemáticas, y todo lo necesario para que ellos puedan participar en el programa.

He visto que hay mucho interés entre niños de Escuela elemental. Es increíble las preguntas que me hacen, yo me quedo bobo de lo mucho que saben. No solamente me hacen preguntas de Géminis, Mercurio, Apollo, cuando fueron a la luna, cuando regresaron; ellos han leído mucho y están bastante interesados en el tema del espacio. Hay muchos niños que quieren ser astronautas, ir a la luna y seguir desarrollando esos conocimientos científicos. Esa es precisamente la idea de NASA. Desarrollar ese concepto donde puedan ir al espacio y revelar lo desconocido.

Para que la gente sepa, nosotros podemos venir a Rhode Island, a las escuelas, universidades, estamos disponibles para todo el mundo. La NASA puede enviar un “speaker” (orador) a cualquier estado, para que hable sobre cualquier tema.

PEE: ¿Eso tiene un costo para las escuelas?

LA: La NASA paga por mucho de eso, ellos absorben todo ese costo. Muchas personas están dispuestas y pagan pero si no, la NASA tiene personal para eso y ellos pagan todo para que los “speakers” vengan y hablen.

Ahora más que nunca porque estamos trabajando con compañías y ellos están invirtiendo mucho dinero. No todas las cosas se pueden revelar, pero nosotros podemos hacer un trabajo informativo. Lo mío es motivar a la juventud, especialmente a los hispanos, para que sepan que esto no es solo para privilegiados, esto es para todo el mundo.

PEE: La comercialización de los viajes espaciales es otro tema que provoca curiosidad. ¿Qué tan lejos ha llegado esa forma “turismo” al que por supuesto, solo unos pocos privilegiados tendrían acceso?

LA: Hay un señor inglés en California que ha podido establecer, desarrollar y diseñar un cohete con el que puede ir a 35 mil o 40 mil pies sobre la tierra, entonces disparan un cohete, que entra a la órbita baja por cinco o diez minutos, y tienen suficiente energía para regresar, aunque no van a tener la sensación de no gravedad. Eso está establecido y aprobado. Los boletos para poder hacer ese viaje, que está por empezar, cuestan 200 mil dólares cada uno, y él ya los tiene vendidos. Durante los viajes del transportador hubo dos personas en Estados Unidos que fueron a la NASA y pidieron ir a la estación espacial internacional. La NASA les dijo que no, porque además de todos los exámenes y pruebas que debían hacer, no tenían espacio. Entonces, ellos fueron a Rusia, les dieron 50 millones de dólares a los rusos, lograron su deseo de llegar a la estación internacional.

PEE: ¿Cuál ha sido su mayor satisfacción dentro de su trabajo en la NASA?

Para mí es un honor formar parte de este programa porque no somos muchos, y eso lo hace más especial. Si uno ve otros países, por ejemplo China, que está tratando; Corea e India, que no pudieron terminar. Esto es algo único, que va a llegar a la historia. En Estados Unidos hay otros centros donde se hacen estudios, pero solo es desde Cabo cañaveral donde podemos disparar. De ahí es que viene todo, nosotros terminamos el chequeo y las operaciones, somos los únicos que lo hacemos.

Me gustaría estar vivo y tener un cohete con el que podamos llegar a la Luna y después a Marte. Quiero ser parte de eso, porque ahora soy parte de este proceso de disparar cápsulas hacia la estación espacial

PEE: ¿Su trabajo debe ser muy absorbente y quizás algo extenuante, cómo maneja la parte personal y familiar?

Gracias a Dios no estoy muy lejos de mi familia. Yo envuelvo a mi hija en mis actividades. Ella va a un campamento de verano, al que la he llevado desde tercer grado, que organiza la Asociación de Mujeres de Ingeniería, es un campamento para niñas. A mi hija le encanta, ella tiene 13 años. Mi esposa me ayuda y participa en exposiciones que hago, porque ella también está familiarizada con el tema.

A través de mi iglesia doy algunas charlas que generan gran interés. Recuerdo que una vez hablé con una señora de mi iglesia para hacer una presentación a unos niños y fui preparado para diez niños y cuando llegué me llevo la sorpresa de que había más de 150 personas esperándome. Ellos oyeron a los niños decir que venía un hombre de la NASA y todos quisieron venir a escuchar y hacer preguntas.

PEE: Me llama la atención que una persona de ciencia es también un hombre de fe, porque no es algo que ocurra con frecuencia.

Yo soy un hombre cristiano, voy a la iglesia, creo en Dios. Como científico - porque he estudiado mucha ciencia y matemática - es difícil ignorar y decir que no ha habido alguien que haya diseñado esto. Incluso muchos de los astronautas se fascinan y se preguntan cómo es posible que podamos negar que exista un ser superior que haya diseñado esto, porque es todo tan perfecto. Uno dice, esas calculaciones que hacemos cuando uno dispara esos equipos, las fuerzas que se necesitan, cuando uno rompe esa cadena que va desde la tierra hasta el espacio y uno dice cómo es posible negar que alguien haya diseñado esto tan perfecto, y nosotros tratando de aprender mucho más, seguimos preguntándonos cosas. Yo tengo muchos amigos científicos, ingenieros de la NASA que son cristianos. He visto astronautas, de hecho, que después que salen al espacio exterior, ahí es que su fe crece, porque hay mucha gente que verdaderamente se han quedado pasmados y dicen que no es posible decir que no hay un Dios tan grande y poderoso que ha diseñado esto. Muchas veces ellos hacen los estudios y dicen ‘tiene que haber alguien que puso esto junto’.

Uno observa, por ejemplo, cómo gira la tierra alrededor del sol, es un giro perfecto, porque si estuviéramos más cerca nos quemamos. Nosotros tratamos de duplicar algunas habilidades del ser humano a través de un robot, mira cuánto tiempo nos ha tomado y todavía no podemos perfeccionarlos.