Por Arelis Peña Brito
PROVIDENCE.- Mientras en el Congreso legisladores cabildean la aprobación de una ley que permitirá el matrimonio entre personas homosexuales en Rhode Island, hay contradicción entre la postura de líderes religiosos en el estado, cuyos criterios están divididos entre los que se “rasgan las vestiduras” ante lo que consideran una afrenta a un precepto divino, y los que consideran que todas las parejas, sin importar su sexo, tienen derecho a ser tratadas con equidad.
Esta semana, luego de que trascendieran los aprestos en la Cámara de Representantes y el Senado estatal para que se acoja cuanto antes la propuesta, el obispo de la Diócesis de Providence, monseñor Thomas Tobin, escribió una carta pública a los congresistas expresando que el proyecto para legalizar el matrimonio entre parejas del mismo sexo es “inmoral e innecesario”.
“A pesar de la enorme presión política, la Asamblea General debería permanecer firme, resistir la tendencia de moda y continuar su tradicional compromiso con el matrimonio de la manera en que tradicionalmente ha sido definido”, plantea el obispo en su carta, agregando que los “múltiples problemas asociados al matrimonio homosexual” ya han sido explicados por la Diócesis en el pasado en muchas ocasiones.
Recordó que el matrimonio entre un hombre y una mujer fue dispuesto por Dios para dos propósitos específicos: afirmar el completo de los roles entre hombres y mujeres en una relación amorosa y proveer una base estable para la procreación y crianza de hijos. “Una relación homosexual no puede cumplir ninguna de estas metas”, sostiene Tobin, describiendo como un pecado la unión entre dos hombres o dos mujeres.
El obispo aclara, sin embargo, que su oposición al matrimonio “gay” no significa que la iglesia Católica rechace a las personas que se sienten atraídas por
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