Mitt Romney.
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Washington - Los equipos de campaña ya no recuerdan cuándo empezó todo. Sólo saben que hoy se ha entrado en la recta final de la carrera hacia la Casa Blanca. Superados los debates –heridas lamidas en el caso de Obama, réditos rentabilizados en los sondeos en el caso de Romney-, el presidente de Estados Unidos y su rival republicano han vuelto a la lucha sobre el terreno, a arañar cada voto indeciso y a pelear por llevar a las urnas para que voten por su candidatura a los ciudadanos el primer martes del próximo mes de noviembre. Meses y meses después de iniciado el asalto a la Casa Blanca, las elecciones están ya a dos semanas.
Obama se ha desplazado apenas unos kilómetros, los poco más de 10 que hay desde Boca Raton a Delray Beach. El presidente ha optado por seguir en Florida, donde ha dado, en tono vencedor, su primer mitin tras el debate presidencial sobre política exterior de la noche del lunes. “Dentro de dos semanas los norteamericanos irán a las urnas y en Florida pueden empezar a hacerlo el sábado”, ha informado el presidente. “Necesito que salgan a votar porque debemos decidir entre dos opciones muy distintas. Anoche quedó muy claro”, ha declarado.
Romney eligió el avión y volaba a Nevada, donde por la tarde dará un mitin en Henderson. Su número dos, Paul Ryan, se sumaría al jefe más tarde para sumar fuerzas y lograr que Nevada aporte sus seis votos electorales al cómputo de 270 necesarios para ganar los comicios. El día concluirá en Colorado.
Desde hoy, los candidatos acelerarán sus viajes, vaciarán sus arcas y movilizarán lo imposible en nueve Estados del total de 50. Los estrategas no se saldrán ni un kilómetro fuera de esos nueve. En esos nueve se
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