Un asistente a un mitin de Paul Ryan en Iowa, el dos de octubre. En ese mitin, Ryan habló de su fe católica.
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Cincinnati - En pocas ocasiones ha tenido Roma tanta influencia en una campaña electoral norteamericana. Es cierto, en 1960 John Kennedy se convirtió en el primer presidente católico de Estados Unidos. Pero hasta estas elecciones, las bases católicas nunca habían sido tan activas, ni se habían dividido tanto en su defensa o rechazo de la ortodoxia vaticana. Los aspirantes a vicepresidente son ambos católicos, e ilustran perfectamente esa división. Joe Biden, demócrata, defiende el derecho a la interrupción del embarazo y el matrimonio gay. A su oponente, Paul Ryan, monaguillo de pequeño, le protegen algunos obispos, a pesar de su defensa de recortes en los programas de ayuda social.
Hay en EE UU 77 millones de católicos. No todos comulgan con sus obispos. “Mi fe católica me dice que los mandamientos de Dios se resumen en dos: amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”, explica Mike Harnon, abogado jubilado de 71 años, que protesta ante un mitin de Paul Ryan aquí en Cincinnati. “No creo que debamos convertirnos en jueces morales de nada.
No veo, por ejemplo, en qué parte de la Biblia Jesucristo trata el asunto de los gais. Y es un hecho que la reforma sanitaria de Barack Obama, al dar más opciones a las mujeres, reducirá el número de abortos. Por todo eso, como católico, me siento más cerca de Biden”.
Harnon representa a la mayoría de católicos en EE UU. Según una reciente encuesta del centro de estudios Pew, un 51% de católicos se identifica como demócrata, frente a un 39% que asegura ser republicano. Además, el 48% considera que el aborto debería ser legal, frente al 45% que opina lo contrario. Otro sondeo, de Gallup, asegura que el 82% de los católicos cree que los
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