CRANSTON. - Cumplir o esperar sentencia dentro de las cuatro paredes de su propia casa, durmiendo en su cama, comiendo a su gusto, y viviendo lejos del suplicio de estar confinados tras las rejas de una prisión, es un beneficio por el que probablemente quisieran optar todos los que son condenados a servir años de cárcel.
Bajo las leyes de Rhode Island, los elegibles para el programa de “Home Confinement” o Arresto Domiciliario son personas que han sido procesadas por delitos como conducir con licencia suspendida, manejar embriagados, incumplir el pago de manutención de los hijos menores de edad (child support), involucrarse en peleas y otras violaciones no tipificadas como felonía. También gente apresada por casos más graves y que se encuentran en espera de una sentencia.
Desde Newport hasta Providence hay 177 personas residentes en el estado que están dentro de esta categoría. ¿La llevan suave los que guardan prisión domiciliaria? No necesariamente.
El programa impone una serie de restricciones que deben ser observadas al pie de la letra, o de lo contrario, el individuo es enviado a la cárcel a cumplir el doble de tiempo que normalmente hubiera pasado en la tranquilidad de su hogar.
Por ejemplo, el reo que es sentenciado a un año de cárcel pero sale favorecido con arresto domiciliario, debe pagar el doble de ese tiempo a cambio de cumplir la condena en su propia vivienda. Pero si viola los términos del programa, esos mismos dos años los pasará en la prisión, en lugar de los 12 meses que originalmente habría estado en el presidio.
También pierden el derecho a salir en libertad bajo palabra (“parole”).