Arelis Peña Brito
PROVIDENCE. La noche del siete de noviembre de 2009, Travis García, de 18 años, se presentó al apartamento de su amiga Jeannine García - con quien no tenía ningún parentesco pese a la similitud en los apellidos – y luego de maniatarla con una cuerda la estranguló, procediendo después a ocultar su cadáver en un armario de la vivienda.
Acto seguido, el muchacho robó el carro de la mujer y esa misma noche salió a pasear en el auto con varios amigos “como si nada hubiera ocurrido”. Para su mala suerte, tuvo un accidente de tránsito más tarde en Connecticut, mientras trataba de escapar de un patrullero que lo perseguía por exceso de velocidad.
Fue en el momento en que la policía empezó a investigar sobre la dueña del vehículo, que su crimen quedó al descubierto. Los oficiales que ubicaron el domicilio de la víctima y llegaron hasta allí, la encontraron muerta.
Este martes, un juez de la Corte Superior sentenció a García a 50 años de cárcel que deberá cumplir en el Instituto Correccional para Adultos (ACI). El homicida, de 21 años, y con último domicilio conocido en el 81 Boston Street, de Coventry, se declaró culpable del delito de asesinato en segundo grado.
De acuerdo con la Fiscalía, la manera en cómo murió la mujer, que contaba con 32 años de edad, debió haber sido “espantosa” para ella.
“Los últimos momentos en la vida de Jeannine García indudablemente fueron aterradores, humillantes y dolorosos y simplemente no hay palabras para describir la depravación y crueldad de Travis García”, expresó el fiscal general Peter Kilmartin, al comentar este caso.
El fiscal añadió que “lo que Travis García le hizo a su amiga Jeannine, golpea el corazón de todos nosotros. Ella
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