Por Arelis Peña Brito
PROVIDENCE.- En condiciones normales, a usted tal vez no se le ocurriría sentarse a conversar con sus hijos acerca de cómo reaccionar ante situaciones de violencia que pudieran ocurrir inesperadamente en el lugar donde se encuentran; o quizás no se tomaría la molestia de estar informado sobre la conducta que exhiben las personas con problemas mentales, de modo que pueda estar alerta en el caso de que alguien de su entorno cercano pudiera estar necesitando ayuda.
Pero ocurre que los tiempos han cambiado, y acontecimientos como la matanza ocurrida la semana pasada en un cine de la ciudad de Aurora, en Denver, Colorado, han encendido un botón de alarma que ha llevado a muchos a replantearse, incluso, algo tan elemental como salir a recrearse a lugares públicos.
“Eventos como el tiroteo en Colorado nos afectan a todos, porque tenemos tanta apertura y exposición a los medios de comunicación que nos vemos inundados por los detalles. Cuando vemos las víctimas, los sentimos como la madre, hijo, hija o novia de alguien, y sentimos la pérdida y el dolor que ellos pueden estar sintiendo”, explica Susan S. Erstling, vice presidenta senior, encargada de Servicios de Admisión de Family Service of Rhode Island.
La sobrecarga que genera esta situación, apunta la experta, infunde en las personas el miedo de que estos actos de violencia puedan ocurrir de manera inesperada en cualquier lugar, y particularmente en algún lugar que ellos frecuentan. Esto los hace sentir muy vulnerables a la violencia y les transmite inseguridad hacia el mundo que los rodea.
Erstling conversó con Providence En Español acerca del impacto que causa en las víctimas, y en la sociedad en general, hechos de violencia como el registrado en Aurora, donde 12 personas murieron y cerca
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