de 70 resultaron heridas, al ser atacadas a tiros en una sala de cine por un sujeto que se creyó el “guasón” de la película de Batman.
“Inicialmente hay grandes consecuencias para las víctimas y sus familias, en la medida en que ellos tratan de recuperar sus vidas normales. Más allá de las heridas físicas que puedan ocurrir, hay también pérdidas por muertes, y hay consecuencias sicológicas las cuales varían de acuerdo a las edades y las otras circunstancias en las vidas de las personas. Algunas de estas consecuencias sicológicas pueden incluir sentimientos de ansiedad, miedo y preocupación, cambios en el comportamiento como enojo e irritabilidad, problemas con el sueño y el apetito, mayor dependencia del alcohol y las drogas, en el caso de las personas que los consumen, y hacer cosas para herir a otros”, explicó la especialista.
Algunas personas caen en la depresión y se vuelven incapaces de cumplir con sus rutinas diarias. Los niños desarrollan dolores estomacales, dolor de cabeza, problemas en la escuela, aumento de la sensibilidad a sonidos, y algunas veces pesadillas. Muchas de esta reacciones son normales dadas las circunstancias y pueden ser superadas en unas pocas semanas, pero si persisten después de un par de meses, es recomendable buscar la ayuda de un médico o de un terapeuta. Para víctimas que han experimentado otro tipo de eventos inquietantes en sus vidas, puede ser un recordatorio y provocar recuerdos de situaciones difíciles.
¿Por qué ocurren estas cosas?
“La gente tiene diferentes teorías acerca de por qué sucede este tipo de eventos”, indica Erstling, y explica que algunos de los pistoleros tienen problemas mentales y no han sido tratados. El tratamiento para la salud mental está disponible y es efectivo, pero requiere la cooperación del individuo, y solo en casos extremos
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