Obama visitó a familiares y amigos de las 12 víctimas de la matanza , y aseguró que el culpable "sentirá toda la fuerza de la Justicia".
"Estupefacto", así quedó el presidente de Estados Unidos Barack Obama cuando le comunicaron la peor noticia de los últimos días en su país: la muerte de 12 personas y las graves heridas a más de 50 en un ataque indiscriminado en un cine de Denver.
El mandatario se mostró muy afectado, frenó su campaña electoral y decretó seis días de duelo el viernes. Dejó las oficinas de la Casa Blanca y se trasladó en helicóptero hasta Colorado para reunirse con familiares de las víctimas de la masacre.
Doce personas murieron y otras 58 resultaron heridas, casi todas por los disparos de un joven vestido de negro, con chaleco antibalas y una máscara antigás que irrumpió en un cine en el que se estrenaba la última película de Batman: "The Dark Knight Rises", poco antes de la medianoche del viernes.
Hasta esa localidad llegó Obama para tratar de llevar algún tipo de consuelo a los familiares, pero sobre todo, la promesa de que James Holmes, el atacante, pagará por lo que hizo.
La agenda de Obama incluye no sólo reuniones con los familiares de muertos y heridos sino también con las autoridades locales, había anunciado más temprano la Casa Blanca en un comunicado.
En su discurso semanal, Obama se mostró muy afectado por lo que había ocurrido en Aurora, en las afueras de Denver, en el Estado de Colorado.
El mandatario llamó a la oración y a la reflexión tras la tragedia y pidió a sus compatriotas que extiendan un abrazo a las familias que perdieron a algún ser querido en esa localidad hasta ahora tranquila. Y que "les hagan saber que estaremos ahí con ellos como nación''.
La masacre hizo que Obama decretara seis días de duelo y la bandera flamee a
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