a los hispanos, para que sepan que esto no es solo para privilegiados, esto es para todo el mundo.
PEE: La comercialización de los viajes espaciales es otro tema que provoca curiosidad. ¿Qué tan lejos ha llegado esa forma “turismo” al que por supuesto, solo unos pocos privilegiados tendrían acceso?
LA: Hay un señor inglés en California que ha podido establecer, desarrollar y diseñar un cohete con el que puede ir a 35 mil o 40 mil pies sobre la tierra, entonces disparan un cohete, que entra a la órbita baja por cinco o diez minutos, y tienen suficiente energía para regresar, aunque no van a tener la sensación de no gravedad. Eso está establecido y aprobado. Los boletos para poder hacer ese viaje, que está por empezar, cuestan 200 mil dólares cada uno, y él ya los tiene vendidos. Durante los viajes del transportador hubo dos personas en Estados Unidos que fueron a la NASA y pidieron ir a la estación espacial internacional. La NASA les dijo que no, porque además de todos los exámenes y pruebas que debían hacer, no tenían espacio. Entonces, ellos fueron a Rusia, les dieron 50 millones de dólares a los rusos, lograron su deseo de llegar a la estación internacional.
PEE: ¿Cuál ha sido su mayor satisfacción dentro de su trabajo en la NASA?
Para mí es un honor formar parte de este programa porque no somos muchos, y eso lo hace más especial. Si uno ve otros países, por ejemplo China, que está tratando; Corea e India, que no pudieron terminar. Esto es algo único, que va a llegar a la historia. En Estados Unidos hay otros centros donde se hacen estudios, pero solo es desde Cabo cañaveral donde podemos disparar. De ahí es que viene todo,
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