me preguntó qué me pasaba y me ofreció ayuda. Después yo me fui porque no quería abusar de la bondad de esa familia. Gracias a Dios, después de llamar e insistir conseguí un lugar aquí en New Hope, donde estamos en un pequeño apartamento y estamos aquí desde febrero”.
Angélica recibe asistencia pública y para compensar esto presta ayuda como voluntaria varias horas a la semana en diferentes instituciones. También está estudiando inglés y sueña con capacitarse para trabajar como educadora ayudando a niños con necesidades especiales. “Quiero salir adelante, quiero que mis hijos se sientan orgullosos de mi”, expresa.
La de Rosa, otra historia
A sus 20 años Rosa García es madre de un pequeño de cinco años y carga en sus brazos a un bebé de nueve meses. Vivir en un “shelter” junto a su pareja, sus dos hijos y un hermano menor de edad, no significa para ella una mayor desgracia, pues ella misma afirma que llegó a este lugar por voluntad propia con la idea de obtener ayuda para conseguir una vivienda mediante asistencia pública.
Nativa de Santo Domingo, dice que se marchó de la casa de su madre para vivir junto a una hermana, dos años mayor que ella, y que después se separó de ésta junto a un hermano de ambas, de 17 años, con el que se fue a vivir en el shelter.
Ella no trabaja pero asegura que completó sus estudios de secundaria en la Central Falls High School. Mientras su hijo más pequeño juguetea en sus brazos, ella se dedica a llenar solicitudes para obtener un apartamento. “A nosotros aquí nos ayudan mucho”, afirma, con timidez, la joven.
Ayuda a familias sin hogar
New Hope for Families es un centro de acogida ubicado en
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