Andrés Carrión, en el momento de gritar ¡abajo el comunismo! ante el Papa en Santiago de Cuba el pasado 26 de marzo.
o quizás porque el Papa había intercedido, decidieron no tomar represalias físicas en mi contra. Sí me pusieron durante varios días en una celda muy oscura y que tenía muy mal olor. No había agua limpia allí y la luz solo la encendían diez minutos a las seis de la mañana y otros diez minutos a las seis de la tarde. Después de 20 días me excarcelaron pero me hicieron firmar un papel donde estoy limitado de mis libertades. Tengo que presentarme todos los miércoles en una unidad de operaciones policiales, no puedo salir del municipio sin pedir permiso, no puedo reunirme con opositores, ni dar entrevistas, no puedo participar en manifestaciones. Pero no he cumplido con casi nada de eso. Ellos no me van a callar de esa forma.
P. Un hombre, vestido con el logotipo de la Cruz Roja, te agredió y te lanzó incluso una camilla. ¿A qué crees que se debió ese comportamiento tan agresivo? ¿Qué sientes ahora mismo hacia él?
R. Siento lástima por él. Tengo una vocación cristiana y no puedo sentir otra cosa, porque creo que él es un producto de 53 años de adoctrinamiento y de décadas de decirle a las personas que es bueno usar la violencia contra aquel que se exprese libremente. Algunas amistades me han traído la dirección donde vive ese hombre y me han dicho “hay que tomar medidas contra él”, pero yo no pienso así. Sería caer en el mismo ciclo de la violencia y la venganza. Soy contrario a cualquier tipo de violencia.
P. Algunas personas afirman que gritaste '¡abajo el comunismo!' para obtener una visa de refugiado político en Estados Unidos. ¿Es eso cierto? ¿Cómo respondes a ese cuestionamiento?
R. Eso no es cierto. Mi objetivo principal era —y así se
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