Andrés Carrión, en el momento de gritar ¡abajo el comunismo! ante el Papa en Santiago de Cuba el pasado 26 de marzo.
por su posición. Allí me paré. Llevaba en el bolsillo unos caramelos y un pomo de agua, y con eso me sostuve hasta las 17:40 horas, cuando acometí la acción.
Había dos cordones de seguridad. En un momento me decidí y crucé el primer cordón. Una vez dentro me dirigí corriendo hasta estar frente del altar y grité varias consignas: '¡Abajo el comunismo! ¡Abajo la dictadura! ¡Libertad para el pueblo de Cuba!' y cuando ya me habían atrapado y me llevaban sujetado alcancé a gritar '¡Monseñor no se deje engañar, que el pueblo de Cuba no es libre!'.
P. Muchos han aplaudido tu proceder ese 26 de marzo, pero otros critican que hayas usado el espacio de una misa católica para gritar una consigna de corte político. ¿Qué le dirías a estos últimos?
R. Ya envié una carta al Arzobispado de Santiago de Cuba para explicar por qué lo hice y pedirle disculpas al Papa y a toda la comunidad católica. Pero ellos deben entender y todo el mundo debe entender que los cubanos no tenemos espacios donde expresarnos. Debido a eso uno busca un espacio donde ser oído y creo que aquella era una oportunidad que no se podía dejar pasar. No fue mi intención manchar la misa, así se lo he dicho a varios sacerdotes con los que he hablado y ellos me han entendido. Soy católico y no lo hice con ningún interés de dañar a la Iglesia ni a la figura del Papa.
P. ¿Cuáles fueron las principales acusaciones que te hizo la policía durante los 20 días en que estuviste detenido? ¿Con qué castigos te amenazaron?
R. No me maltrataron físicamente. Conozco de los golpes que han recibido otros opositores, pero creo que con tantos ojos puestos en mí
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