Nueva York - One Goh, el coreano-americano que mató a siete estudiantes el lunes en una universidad de California, se queja de que sus compañeros se "metían" con él y que el centro educativo lo expulsó hace tres meses sin razón.
El asesino, One Goh.
El jefe de policía de Oakland aseguró este martes que el asesino confeso de la Universidad religiosa y médica de Oikos "no se arrepiente para nada" de sus acciones e insiste en que "no fue tratado de manera justa". Varios estudiantes describieron a la prensa local al ex estudiante de 43 años como "un poco raro" y al menos uno mencionó que los demás le "tomaban el pelo". "Fue una ejecución calculada, a sangra fría en el aula", aseguró a la CNN el jefe de policía, Howard Jordan. El ex estudiante "sentía el deseo de hacer daño" a sus compañeros.
One buscaba a una empleada en particular, pero al no encontrarla cogió de rehén a una recepcionista y entró con ella en una clase de Enfermería. "Os voy a matar a todos", dijo, según los testigos. Varios describieron también cómo los obligó a ponerse contra la pared e intentó ejecutarlos. Algunos salieron corriendo y One se puso a disparar. Mató a la secretaria y a seis estudiantes, cinco de ellos mujeres. Las víctimas tenían entre 21 y 40 años y la mayoría eran inmigrantes de Corea, aunque también de Nepal, Nigeria y Filipinas.
Según la policía de Oakland, el hombre no tenía ningún historial criminal. Nació en Corea, se nacionalizó estadounidense y estudió Enfermería durante unos meses. A principios de este año, fue expulsado por su comportamiento errático, según la Universidad. El coreano debía varios miles de dólares a Hacienda y aún estaba recuperándose de la muerte de su hermano, un militar de
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