son talleres de adiestramiento en diferentes áreas técnicas, donaciones para familias de menos recursos, y una política de puertas abiertas que les permite asistir y participar en un día de clases de sus hijos para ver de cerca su comportamiento y desempeño. La institución tiene también programa de intervención social que asiste a los alumnos en las áreas que más lo necesitan, sea en el plano educativo o emocional.
Y si bien está en un apuro económico, la escuela se prepara para celebrar en grande la que será su primera investidura. “Este año se van a graduar los primeros 65 estudiantes del octavo curso, que empezaron con nosotros en sexto grado desde que abrió nuestra escuela hace tres años.
Nos sentimos orgullosos de que muchos de ellos salen de aquí becados para buenas escuelas.
Estamos contentos, muy entusiasmados, y aunque no tenemos dinero, haremos todo lo necesario para tener una ceremonia bonita, emotiva y memorable”, puntualizó Morel.