Mexicanos condenados a muerte en Malasia por narcotráfico ya están en casa

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Simón, Luis Alfonso y José Regino González Villarreal fueron perdonados por el Sultán del estado de Johor.

La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) México informó este viernes que ya fueron repatriados desde Malasia los tres mexicanos que estaban condenados a muerte en el 2012, tras haber recibido el perdón del Sultán del estado de Johor.

Con la repatriación “concluye caso consular en Malasia”, señaló la SRE en un comunicado de prensa sobre el caso de los tres mexicanos que estaban detenidos desde el 2008 y fueron condenados a muerte en 2012 por narcotráfico.

El ministerio mexicano insistió en el comunicado en que el Gobierno de México rechaza la pena de muerte.

En septiembre del 2018, el sultán del Estado de Johor, Ibrahim Ismail Ibni Almarhum Sultan Iskandar Al-Haj, decidió otorgarle el perdón “como resultado de un largo proceso de trabajo e intenso diálogo”, recordó la SRE.

El 4 de marzo de 2008, los hermanos Simón, Luis Alfonso y José Regino González Villarreal, originarios del estado mexicano de Sinaloa, fueron detenidos en Johor por la Policía Real de Malasia, y en 2012 sentenciados a pena de muerte.

En la operación de su captura, la brigada antinarcóticos de Malasia decomisó unos 29 kilos de metanfetamina, un alijo valorado entonces en 15 millones de dólares.

Mientras estuvieron presos en Malasia, la SRE les brindó asistencia y protección consular, apoyo legal durante el proceso, realizó visitas consulares, gestiones por su salud y comunicación constante con familiares.

Reiteró entonces que la protección de los mexicanos en el exterior es de máxima prioridad sin prejuzgar la posible culpabilidad o inocencia de los acusados”, concluyó.

Tras de ser condenados en 2012, el gobierno mexicano manifestó que lamentaba la imposición de la pena de muerte contra los hermanos Gonzalez Villareal y anunció que se asegurará de que “se agoten los recursos legales tendentes a buscar que se revoque.

Los hermanos aseguran que son inocentes y que fueron utilizados como “chivos expiatorios”, ya que no hablan el idioma del país y no tienen modo de defenderse.

Además, durante su proceso han argumentado que no contaban con antecedentes penales en México.