Madre dominicana que perdió hija el 9/11: “Este dolor no se calma”

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En medio de los actos solemnes por el aniversario del ataque a las Torres Gemelas hace 18 años, narra cómo es sobrevivir sin su hija Marlyn García, una de las 2,753 víctimas fatales.

A Marlyn del Carmen García, una joven de 21 años de origen dominicano, le faltaban cuatro meses para graduarse de Derecho Internacional en el John Jay College of Criminal Justice, en Manhattan. Era una estudiante destacada, que añoraba luchar por la justicia. Esa mañana del 11 de Septiembre del 2001, no le correspondía ir tan temprano a la Torre Norte del World Trade Center, pero fatídicamente su vida se apagó por la embestida del vuelo 11 de American Airlines que impactó a las 8:46 a.m., en el primer rascacielos que fue blanco del ataque terrorista, hace 18 años.

“Yo siempre me levantaba a prepararle el desayuno. A ella no le gustaba comer en la calle. Pasó esa mañana a su oficina en el piso 100 a buscar algo, en la empresa aseguradora en donde trabajaba. Ella no estaba supuesta a ir tan temprano”, narró Karmen García, la madre de Marlyn, quien aseguró que durante estos 18 años ha asistido sin falta, como lo hizo este miércoles, al acto conmemorativo por el aniversario de los atentados, en el cual se recuerda a las 2,753 víctimas fatales.

Desde finales del 2001, a pocos meses del atentado terrorista más cruento en la historia de Estados Unidos, esta familia de inmigrantes quisqueyanos decidió mudarse de su apartamento en Brooklyn hacia el suroeste de Florida. Allí tratan de rehacer su vida, y por lo menos tres veces al año visitan el Bajo Manhattan, para honrar la memoria de Marlyn.

“Nunca he dejado de venir un 11 de septiembre aquí. Me fui, porque yo respiraba a mi hija por todas partes. Si yo no hubiese salido del lugar, yo no creo que estuviera en este mundo”, comentó la madre.

“Yo supe que mi hija estaba allí”

Esa terrible mañana, ya cerca de las 9:20 a.m., compañeros de trabajo llamaron a Karmen para preguntarle por su hija. Era una estruendosa noticia en el mundo, que en las Torres Gemelas de la Gran Manzana, algo muy grave estaba sucediendo. La primera versión: un accidente aéreo.

“Un amigo de ella me llamó y me dijo que si yo estaba mirando la televisión, porque estaba pasando algo en donde trabajaba Marlyn. Cuando yo vi ese desastre. Todo se paralizó en mí. Yo sentí inmediatamente que ya mi hija no estaba aquí”, comentó.

Precisamente al filo de las 10:28 a.m., se desplomó la primera torre en donde una aeronave había impactado entre el piso 93 y 99. Allí, en el piso 100, en las oficinas de Marsh & McLennan, estaba la estudiante de leyes, en un espacio de inmensos ventanales, desde donde vislumbraba un porvenir maravilloso para ella y su familia.

La intuición de su madre ante aquél pandemónium, que reseñaban en vivo los medios neoyorquinos, la llevó a confirmar internamente, lo peor: “¡Mi hija murió!”, gritó.

Pasaron los minutos, las horas, los días, y en efecto, la joven que había sido ganadora del Premio Minerva que reciben los estudiantes sobresalientes, que aspiraba trabajar en las Naciones Unidas, que quería vivir en una casa más cómoda con toda su familia, lamentablemente se contabilizaba como una de las víctimas de un atentado terrorista que sigue conmoviendo al mundo.