Latino enfrenta la deportación a pesar de la terrible enfermedad de su bebé

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Una leve falta de tráfico lo expuso a ser enviado de vuelta al país donde sufre amenazas de muerte.

El salvadoreño Cristian Alavos-Merino se enfrenta a la deportación tras una falta leve de tráfico, que lo mandó a una prisión de Cicero (Illinois) el pasado 14 de mayo. Una nueva noticia volvió a golpear recientemente a su familia: su hija de 18 meses padece leucemia.

Avalos-Merino volvió a Estados Unidos sin autorización en el año 2008. Las autoridades migratorias ya lo habían deportado previamente pero el país norteamericano era la única posibilidad de que Cristian pudiera estar a salvo. En El Salvador, Avalos se enfrenta a continuas persecuciones y amenazas. La activista Irene Rómulos, de Comunidades Organizadas Contra las Deportaciones (COCD) dijo a Efe que unos desconocidos mataron a un amigo del hombre porque confundieron con él.

El arresto del 14 de mayo tuvo lugar cuando Cristian estaba durmiendo en el asiento del copiloto de su auto estacionado. Al ver una bebida alcohólica abierta en el interior del vehículo, el policía detuvo al salvadoreño y le tomó las huellas dactilares.

Poco después de tomar las huellas dactilares, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) contactó a la policía de Cicero para ofrecer ayuda. Ray Hanania, vocero del citado departamento de policía, dijo a Chicago Sun Times que declinaron la oferta de la agencia migratoria. “No tenemos nada que ver con ICE y nunca preguntamos o buscamos el estatus de ciudadanía de un sospechoso”, aseguró Hanania. Según él, fueron el examen de huellas dactilares lo que alertó a las autoridades federales.

Dos agentes de ICE esperaban a las afueras de la oficina de la policía de Cicero y detuvieron al indocumentado porque, según el servicio, había sido deportado previamente. Volver a entrar al país después de una deportación es un delito, recuerda ICE para justificar el arresto de Avalos-Merino.

Ahora mismo, el salvadoreño sigue privado de su libertad en la cárcel del condado de McHenry. Su mujer, Nora Quinonez, que hizo huelga de hambre cuando Cristian entró en prisión, ruega a las autoridades migratorias que se apiaden de su situación y no deporten a su marido. “Ahora lo necesito más que nunca“, dice la madre de sus dos hijas.

Avalos-Merino era el único sostén de la familia. Ahora Quinenez está sola para cuidar a sus hijas de tres y un año y para afrontar el tratamiento contra la leucemia de Kamila, la más pequeña. La bebé necesita está ahora recibiendo quimioterapia dos veces en semana pero ante ella se abre al menos tres años de medicación y visitas a médicos.

Un grupo de manifestantes pidió este miércoles en Chicago (Illinois) frenar la deportación de un salvadoreño. Argumentan que su expulsión del país dejaría a una hija enferma de leucemia y le empujaría a un país donde su vida “corre riesgo”. Es un caso muy triste y a la vez emblemático del terror que ICE transmite a todos los inmigrantes en el país,” dijo Rómulo a Efe durante la protesta.