Indocumentados prefieren ser deportados a seguir en una cárcel de Colorado

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Los 8 terminaron una huelga de hambre para reclamar un traslado. Ahora sólo quieren que los deporten de una vez

DENVER, Colorado – Ocho inmigrantes indocumentados alojados en una cárcel para delincuentes comunes en el condado Teller de Colorado terminaron este viernes con la huelga de hambre que habían iniciado hace más de una semana pidiendo ser trasladados a otro establecimiento, y ahora solo piden ser deportados.

Los inmigrantes estaban detenidos en el centro del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) en Aurora (al este de Denver). Por motivos que no fueron divulgados al público, el pasado 16 de julio el ICE los llevó a la cárcel del condado Teller en Divide, una localidad de solo 125 personas a unos 160 kilómetros al sur de Denver.

Teller es el único de los 64 condados de Colorado que colabora con el ICE a pesar de que leyes estatales y fallos judiciales (incluyendo un dictamen de la Corte Suprema local) prohíben usar fondos públicos locales para hacer cumplir leyes federales.

Según la información difundida por la organización Casa de Paz (voluntarios que visitan a detenidos), la huelga de hambre de los inmigrantes en la cárcel de Divide comenzó el 11 de agosto en protesta por las condiciones dentro de esa cárcel y para que se les trasladase al centro de detención en Aurora.

Sin embargo, dijo Carolyn Jennings, una de las representantes de Casa de Paz, los indocumentados decidieron levantar la huelga de hambre cuando el ICE les informó que serían alimentados a la fuerza.

A la vez, los inmigrantes también decidieron no continuar con el proceso de apelación de sus casos y pidieron que se acelerase su deportación.

Por su parte, Alethea Smock, portavoz regional del ICE para Colorado, Wyoming, Utah y Montana, indicó que ninguno de los inmigrantes en la cárcel de Teller estuvo en huelga de hambre, definida por el ICE como “pasar 72 horas sin alimento”.

“Ellos se salteaban una o dos comidas, pero luego comían comidas de la comisaría. El ICE no toma represalias contra las personas en huelga de hambre. El ICE les explica a los detenidos los efectos negativos que no comer tiene para la salud”, explicó la portavoz, indicando que solo después de 72 horas sin comer se somete a los detenidos a revisión médica.

Entre los inmigrantes alojados en Divide figuran Pablo Makleen Grijalva, quien denunció “malos tratos, comentarios racistas y amenazas”, y Janamjet Singh Sodhi, practicante de la religión sikh, a quien, según él mismo denunció, no se le permitió usar los elementos propios de su religión (brazalete, turbante) ni se le proporcionó comida adecuada para su dieta y creencias.

“La reciente transferencia de Pablo y los otros inmigrantes al condado Teller es un intento para desmoralizar y perjudicar a los detenidos y a los activistas que trabajan incesantemente para ayudarlos”, dijo Kesha Dávalos, esposa de Grijalva y ciudadana estadounidense, en declaraciones enviadas a Efe por la Coalición por los Derechos de los Inmigrantes de Colorado (CIRC).

“Cruelmente, nos mintieron sobre la transferencia porque nos dijeron que los iban a dejar en libertad. Pero Pablo y los otros fueron forzados a subirse a un autobús sin saber cuál era su destino. Pablo y los otros detenidos han sufrido malos tratos y represalias. Este sistema de inmigración es violento y tortuoso. Muchas familias están sufriendo. Ya basta”, agregó.

Dávalos evitó dar precisiones sobre el futuro migratorio de su esposo, aunque dijo que continuará con su campaña “hasta que las familias estén reunidas y todos queden libres”.