El lado oscuro de Kobe Bryant y cómo resurgió de la acusación de violación

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En 2003, una chica lo culpó de abuso sexual y, si bien no llegó a juicio, la estrella admitió buena parte del hecho, aquí reconstruido a través de documentos legales. Cómo hizo Bryant para resurgir comercial, deportiva y mentalmente. El cambio de número y una historia que pudo dar vuelta.

Su calidad artística en la cancha trascenderá generaciones, su extrema competitividad será parámetro para todos aquellos atletas con una voracidad fuera de lo común, su carisma y empatía quedarán en los corazones de millones. Así, entonces, su idolatría crecerá cada día y su legado, en definitiva, se transformará en un factor inmortal. Kobe Bryant será, por siempre, un mito.

Más aún ahora, luego de la tragedia. Pero también habrá un incidente que no podrá borrarse, un caso que marcó su vida y marcará su recuerdo. Nunca alcanzará para ensombrecer su carrera, pero tampoco se puede soslayar.

Aquí contaremos, a través de documentos legales, qué se cree que sucedió aquella noche del 30 de junio de 2003 en Colorado. Cómo aquella acusación de abuso sexual por parte de una chica de 19 años que trabajaba en un hotel trastocó su “luna de miel deportiva”.

Era junio de hace 17 años atrás cuando el jugador llegó a Cordillera, un pueblo de 7.000 habitantes, para alojarse en el hotel Lodge & Spa en la previa de lo que sería una simple artroscopia de rodilla. Según se desprende de la declaración de ambos ante los investigadores, Kobe le pidió a la recepcionista que le mostrara las comodidades del resort y, ya en su habitación, ambos se besaron. “Hicimos un tour por el lugar junto a uno de sus amigos y me pidió que en 15 minutos volviera a la habitación. Cuando lo hice, me pidió que lo abrace y ahí me besó. Yo lo permití…”, declaró ella, quien precisó que los besos duraron “cinco minutos”. Hasta allí, aseguran ambas partes, fue todo consensuado. Luego, las versiones difieren bastante…

“Me empezó a tocar, luego se bajó los pantalones y cuando empezó a intentar sacarme los míos, yo le dije que no, que me tenía que ir y ahí fue cuando me agarró del cuello. Le pedí que me dejara y sé que me escuchaba porque cada vez que se lo pedí que parase, él me apretaba más fuerte. No al punto de no poder respirar sino de una forma que me atemorizaba”, agregó ella.

Kobe nunca se detuvo y empezó, según lo que le dijo a la Policía, a frotarse sus partes íntimas por sobre los pantalones de la chica. Cuando ella pudo pararse y caminó hacia la puerta, él se interpuso y la tomó con ambas manos del cuello. La llevó hasta un sillón, le levantó la remera y empezó a desnudarla. “A ese punto ya estaba muy asustada”, aclaró la chica, quien aseguró haberle dicho que no varias veces. Consultada por los agentes sobre si cree que el acusado la escuchó, fue clara. “Seguro, porque cada vez que le decía, él me agarraba más fuerte”. Ahí fue, cuando con una mano en su cuello, Kobe acercó su cara a la de ella y le dijo. “¿No es cierto que no vas a decirle a nadie, no?”.

Ella admitió que le dijo que no varias veces, incluso dándose vuelta y mirándolo a la cara, y Bryant prosiguió hasta la penetración. “Tenía miedo de que si le decía que sí, fuera todavía más físico conmigo”, explicó. Según la testimonial, la penetración “duró cinco minutos”, con ella llorando, hasta que Bryant paró… Entonces le pidió que se arreglara el pelo, se lavase la cara y, antes de dejarla ir, le repitió que “esto debe quedar entre nosotros”.

La declaración de Bryant fue muy distinta. Primero, sorprendido por las preguntas de la Policía, dijo que no había pasado nada entre ellos y, cuando los agentes le informaron sobre la denuncia, lo primero que atinó a decir fue “si podemos arreglar esto de alguna manera, porque si mi esposa se entera de esto puede enojarse mucho”. Cuando se le aclaró que la chica se había sometido a estudios de semen y sangre, la estrella de los Lakers aceptó que ambos habían tenido sexo “absolutamente consensuado”.

Consultado por los detectives sobre si ella dijo que no en algún momento, respondió “un segundo, estoy pensando qué hablamos en esos momentos..”. Tras precisar que ella le practicó brevemente sexo oral, cuál fue la posición y la duración del acto (“cinco minutos”), Kobe recordó que en el único momento que escuchó la negativa fue cuando él pidió “terminar” en su cara. Entonces, precisó que nunca había eyaculado sobre ella, que lo hizo cuando dejó la habitación, sobre una remera blanca que, incluso, el astro le tiró a una de las investigadoras… Bryant, además, admitió que ya antes había sido infiel. Incluso precisó que tenía una amante de nombre Michelle, con quien hacía el mismo “juego” de agarrarla del cuello… Por último, el jugador hasta invocó a Shaquile O’Neal en su testimonio. “Tendría que haber hecho como él, que les da dinero y regala autos… Ya debe haberse gastado un millón de dólares” en mantener calladas a las mujeres ocasionales.

Tras el episodio, Kobe y Vanessa iniciaron los t´ramites de divorcio, pero luego se reconciliaron (REUTERS/Lucy Nicholson/File Photo)

La primera declaración pública de la estrella llegó 12 días después. “Cuando la verdad se conozca, todo estará bien, ya verán… Ustedes me conocen, yo no debería decir nada. Saben que yo nunca haría algo así”, publicó en el diario Los Angeles Times. Cuatro días después hizo su primera aparición pública, con su esposa Vanessa Williams, en la entrega de los premios ESPY. Un día antes de que fuera formalmente acusado de violación y secuestro, dos cargos que podían condenarlo a una pena máxima de cadena perpetua. Kobe, entonces, dio una conferencia de prensa, acompañado por su mujer, rechazando las acusaciones. “Soy inocente. No la obligué a nada”, aseguró antes de admitir su único error, haber sido infiel. “Estoy muy enojado conmigo mismo por haber cometido adulterio”, cerró, con gesto adusto.

Lo cierto es que las pruebas, a las que accedió de forma privada el sitio Daily Beast, empezaron a demostrar otra cosa. La enfermera encargada del departamento de Abusos Sexuales (Sexual Assault Nurse Examiners) que la revisó informó que tenía muchas laceraciones en la zona. “Las mismas no coinciden con un acto sexual consentido”, precisó. Incluso aseguró que habían sucedido en un lapso no mayor a 24 horas.

La defensa de Kobe, sin embargo, fue detrás de los antecedentes sexuales de la víctima, intentando probar que esas laceraciones podrían haberse dado en un distinto acto sexual, en especial luego que ella admitiera que había tenido sexo consentido un par de días antes con otro hombre e incluso fuera al test en el hospital con una bombacha que tenía rastros de semen de una persona que no era Bryant, según los tests realizados.

Nunca se sabrá lo que realmente pasó en la habitación N° 35 del resort, lo cierto es que el 1 de septiembre de 2004, una semana antes de que el juicio oral empezara con las declaraciones de los testigos, el caso fue desestimado por la misma parte acusadora.

Algunos dicen que sucedió por estar ella –nunca trascendió su identidad- emocionalmente apabullada por la presión mediática y, sobre todo, de los abogados de la estrella. La realidad es que la chica anunció que no testificaría en el proceso, lo que no permitiría continuar con el juicio penal. Eso sí, le solicitó una disculpa a Bryant, quien emitió comunicado contundente.

“Primero, quiero disculparme con la chica envuelta en el incidente, por mi comportamiento y las consecuencias que sufrió durante pasado año. Si bien ha sido extremadamente difícil para mí, sólo puedo imaginarme lo duro que ha sido para ella. También ofrezco disculpas a sus madres y miembros de su familia. También a la mía, mis amigos, las personas que me apoyaron y a los ciudadanos de Eagle, Colorado. Quiero dejar claro que no cuestiono los motivos de la chica para denunciarme y que no le he pagado ningún dinero. Sólo acordamos que su declaración no sería utilizada contra mí.

Aunque creo que nuestro encuentro sexual fue consentido, entiendo hoy –luego de escucharla a ella y a los abogados- que para ella no fue así, que no tomó el incidente como yo”, declaró, siendo consciente que lo peor había pasado -el proceso penal podía terminar con él preso por muchos años-, aunque que el caso seguiría vía civil. Era lo de menos… Esa demanda terminó en marzo del 2015 con un suculento arreglo económico. Si bien no se conoció la cifra, se cree que Bryant le abonó 2.5 millones de dólares, lo máximo que permite ese fuero en Colorado.

Ese fue el fin de una pesadilla, pero sólo de la legal. A Kobe le restaba reparar su imagen de esposo, padre de familia e ídolo, algo que llevaría un proceso largo. A Vanessa Cornejo Urbieta –nació con ese nombre, luego cambiado a Williams-, su esposa con raíces mexicanas con la que se había casado en 2001, le regaló un anillo con 8 quilates de diamantes púrpuras que le costó 4 millones de dólares pero, como podía esperarse, eso no ayudó demasiado.

El matrimonio sufrió un espiral negativo y, pese al nacimiento de sus dos primeras hijas (la segunda, Gianna, fallecida en el accidente), desembocó en el pedido legal de divorcio, presentado por ella en diciembre del 2011. Kobe, como sucedió en cada paso de su carrera, fue testarudo, la luchó y, dos años después, ambos anunciaron que esa solicitud judicial había sido desestimada. Crearon una fundación conjunta y tuvieron dos hijas más, dando una imagen de un matrimonio absolutamente rehabilitado.