El hombre que vive con tres balas en la cabeza

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“Recuerdo sentir que algo me impactó en la cara, entró por mi mejilla y salió por mi cuello”.

Hoy el australiano James Myers bromea sobre el hecho de que tiene tres balas alojadas en distintas partes de su cabeza: “Una está del lado derecho de mi cráneo y mitad de la bala sobresale un poco y se puede sentir… es un buen truco para mostrar en fiestas”, se ríe.

El humor es una de las formas con las que este hombre de 35 años, oriundo de Nueva Gales del Sur, ha buscado sobreponerse a una experiencia sumamente traumática.

En 2014 Myers fue atacado y recibió cinco disparos en la cabeza.

“Se siente como hacerse un piercing, cuando la gente se pone metal debajo de la piel”, describe al ser preguntado cómo es eso de vivir con balas incrustadas.

“(Sentir la bala) me mantiene con vida. Te recuerda que no puedes dar nada por hecho“, afirma durante una entrevista con el programa de radio Outlook, del Servicio Mundial de la BBC.

Myers tenía 30 años, acababa de separarse de la madre de su pequeño hijo y trabajaba como portero de seguridad cuando quedó una noche con la chica con la que salía, llamada Natasha, en la casa de ella.

La hermana de Natasha, Rebecca, y su novio, Luke, también estaban allí.

Después de una noche relajada, mirando películas y charlando, se fueron todos a dormir.

De pronto, a eso de las 2 de la mañana, James se despertó repentinamente por el sonido de un disparo.

Escuchó un segundo disparo. No entendía nada. “¿Quién espera que haya sonidos de disparos dentro de una casa?”, dice.

De golpe un hombre encapuchado abrió la puerta de su habitación de una patada, se paró frente a la cama y comenzó a dispararle.