Cómo el agua con gas puede afectar la salud más de lo que imaginas

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Si te declaras un obsesivo de beber agua con gas, estas son las formas en las que podría estar afectando tu salud.

Normalmente cuando hablamos de agua con gas, no existen medias tintas: la amas o la odias. No en vano es normal conocer personas que están completamente obsesionadas y en general la consumen a lo largo de todo el día. Claro beber un refrescante vaso de agua con gas acompañando la cena, no simboliza ningún riesgo y de hecho es una magnífica y mucho más saludable alternativa para reemplazar la ingesta de refrescos.

Lo cierto es que en los últimos años el agua con gas y el agua carbonatada en general, han experimentado un aumento en popularidad. Sin embargo hoy en día, al ser la salud y por ende la nutrición los temas más relevantes, muchas personas se preguntan sobre los efectos de un alto consumo de agua con gas e inclusive se han cuestionado si es una bebida que podría reemplazar la ingesta habitual de agua.

Primero lo primero: ¿Qué es exactamente el agua con gas? El agua carbonatada es simplemente agua (H2O) que se ha infundido con dióxido de carbono (CO2) a alta presión. Este proceso crea una bebida “gaseosa” que puede venir en varias formas diferentes, incluyendo variantes como: agua mineral, agua mineral con gas y agua tónica. Lo que diferencia a este tipo de bebidas depende de varios factores, entre los principales se encuentran: los métodos de carbonatación, las fuentes de agua y, lo más importante; los ingredientes agregados. De tal manera que algunas marcas de agua con gas pueden contener aditivos adicionales para mejorar su sabor, como sodio, edulcorantes artificiales y agentes aromatizantes. Aquí es cuando se relacionan con efectos negativos en la salud, sobre todo a largo plazo.

Ahora bien, entre los aspectos positivos del consumo de agua con gas, se encuentra uno muy sencillo y es que tiene los mismos efectos hidratantes que el agua sin gas. Entonces la buena noticia es que se trata de una bebida ligera tan hidratante como el agua normal, de tal manera que contribuye activamente en la ingesta de agua diaria. Diversos nutricionistas coinciden en que representa una gran alternativa para aquellas personas que les cuesta trabajo inculcar el hábito de beber agua natural o que simplemente están aburridos de lo rutinario que pude ser tomar “agua simple.” Además, la mayoría de las aguas con gas pueden ser una alternativa mucho más saludable a los refrescos, siempre que no contengan edulcorantes ni azúcares añadidos.

Sin embargo demasiado de cualquier cosa puede ser perjudicial para la salud, y lo mismo ocurre inclusive con el agua con gas. Cabe mencionar que beber un par de vasos al día no se asocia con ningún efecto contraproducente, lo cierto es que al consumirse en exceso puede asociarse con las siguientes tres consecuencias negativas.

1. Puede afectar el bienestar digestivo

La razón es más sencilla de lo que crees, el agua con gas contiene gas CO2 y es por ello que se caracteriza por su efecto burbujeante. Lo cual puede provocar eructos, hinchazón y flatulencias. Es importante poner especial atención en aquellas marcas de agua con gas que pueden contener edulcorantes artificiales como la sucralosa, estas variantes se asocian con posible diarrea e incluso pueden alterar el microbioma intestinal. Es por ello que médicos gastroenterólogos, recomiendan evitar del agua carbonatada si se padece problemas gastrointestinales como el síndrome del intestino irritable (SII), particularmente si experimenta diarrea como síntoma recurrente. Otro de las posibles consecuencias de un alto consumo de bebidas carbonatadas, es que también pueden desencadenar acidez de estómago, según Clínica Mayo.

2. Deteriora la salud dental

Probablemente uno de los efectos nocivos más famosos acerca del consumo de agua con gas, sean sus efectos sobre la salud dental; lo cual se debe al proceso de carbonatación por el que pasa el agua. En el cual se introduce ácido carbónico en el agua, una sustancia que potencialmente puede erosionar el esmalte de los dientes. Además también tiene que ver el grado de acidez del agua, cuanto más carbonatación, más dióxido de carbono se mezcla con agua a alta presión para formar ácido carbónico, y eso disminuye el pH de la solución, lo que significa que la hace más ácida. Lo cierto es que el agua con gas es más acida que el agua natural y por ello tiene potencialmente efectos más dañinos en los dientes. Sin embargo el daño es mínimo, sobre todo cuando la comparamos con los daños que causan las bebidas azucaradas y los refrescos; así lo sugiere este estudio publicado en la revista Oral Rehabilitation.

3. Puede deteriorar la salud de los huesos

Sin lugar a dudas otra de las preocupaciones más comunes sobre un alto consumo de agua con gas, son sus efectos en la salud de los huesos. Inclusive se cuenta con algunas referencias que lo relacionan con posibles fracturas óseas y afecciones como la osteoporosis. Sin embargo, esta asociación parece provenir de una investigación que mostró que los refrescos de cola, y no otras bebidas carbonatadas, pueden estar relacionados con una menor densidad mineral ósea. Los científicos relacionan que esto puede deberse al ácido fosfórico que se encuentra en este tipo de refrescos y que normalmente no está presente en la mayoría de las bebidas carbonatadas.

Podemos concluir que los posibles efectos nocivos del agua con gas, son bastante controlables. De tal modo que si disfrutas de esta bebida, puedes continuar haciéndolo con la justa medida y no como un sustituto del agua natural. Lo cierto es que beber agua con gas es un buen aliado para evitar la excesiva ingesta de otro tipo de bebidas azucaradas, controlar el peso corporal, hidratarnos y refrescarnos con un atractivo toque burbujeante.