Astrónomos confirman que los ‘planetas océanos’ son habitables

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No son necesarios continentes en medio del agua para que un exoplaneta sostenga condiciones para la vida, según un modelo.

La astrofísica moderna no se limita con estimar cuántos exoplanetas pueden ser ricos en agua. Un modelo informático desarrollado en Estados Unidos predice en cuántos de estos ‘mundos de agua’ se puede originar vida y mantenerse durante más de mil millones de años.

Los autores de este modelo son Edwin Kite y Eric Ford, afiliados a las Universidades de Chicago y de Pensilvania, respectivamente. Su estudio recién publicado sostiene que la vida puede existir en muchos planetas rocosos, parte de los cuales son “muy diferentes de la Tierra: algunos pueden estar completamente cubiertos con agua a cientos de kilómetros de profundidad”, recoge el sitio web universitario.

Uno de los principales factores que estimaron fue lo estable que es el sistema conformado por la roca y el líquido. También fueron tomados en consideración la química del océano, la suma de cargas positivas filtradas por la corteza planetaria, la acumulación de dióxido de carbono, etc. Según los cálculos realizados, en torno al 10% de esta clase de planetas puede albergar vida.

“Esto realmente hace retroceder la idea de que usted necesita un clon de la Tierra, o sea un planeta con algo de tierra firme y un océano poco profundo”, resaltó Kite. Además, se revela que esos planetas océano pueden estar en su punto óptimo para la habitabilidad durante más tiempo de lo que previamente admitían los científicos.

Más de un millar de simulaciones llevaron a los dos investigadores a estas conclusiones. Habían partido de la idea de que los astros debían ser como el nuestro, pero los resultados son optimistas también para las estrellas enanas rojas. Los investigadores piensan que los planetas en sistemas de enanas rojas son candidatos prometedores para albergar vida porque esta clase de estrellas se vuelven más brillantes mucho más lentamente que el Sol, por eso la vida tiene mucho más tiempo para comenzar.

El artículo sobre el modelo fue publicado el 31 de agosto en The Astrophysical Journal.

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